Alimentación equilibrada
A partir de los 45 años las necesidades energéticas cambian, pero la importancia de una dieta variada permanece. Los expertos recomiendan consumir alrededor de 30 gramos de fibra al día mediante cereales integrales, frutas, verduras y legumbres; estos alimentos ayudan a mantener la energía estable y a reducir el riesgo de ciertos trastornos metabólicos. Una dieta con abundantes frutas y verduras de colores vivos, grasas saludables como el aceite de oliva, aguacate y frutos secos y proteínas magras como pescado y legumbres favorece un sistema cardiovascular sano. Prioriza los alimentos frescos y limita la sal y los productos ultraprocesados.